Lejos, tan lejos estas, lejanos horizontes son tu cobijo,
Lejos, tan lejos, no
hay remplazo al dolor, no hay olvido,
Deje ir todo lo que
ame, mi silencio no ha sucumbido,
Flor hermosa que tras
la muerte surge color en brillo,
El cielo provee la
lluvia, el mar los ríos que empujan el ciclo,
Radica en la tierra,
esparciendo aroma al viento infinito,
así miro lo que fui,
mi pensar, mi cuerpo, siento lo que he sido,
así tan lejos, lejos
como el eco de un amor que se ha perdido,
Que canta sin importar
la distancia porque el corazón es el destino,
¿Dónde estarán los
encantos de mis días? Lejos, tan lejos se han ido,
Son cenizas de la inocencia,
piedras rotas las murallas del castillo,
Los pasos están
perdidos, escarcha, fuego, no lo sé, desvarió,
Porque tú, lejos, tan
lejos te has ido.
La noche carece de
estrellas, el mundo ya no es infinito,
de la llamarada solar
apenas queda un vestigio de frio,
el abrazo de tus ojos,
la humedad del beso, el carmín de tus pómulos,
los restos de lo
derribado y del sentir la sombra, lo siento ya no es mío,
y como la vela en la
mesa del poeta, mi alma ha languidecido,
porque de ti nunca me
despedí ahora lejos, tan lejos estas,
mas allá donde comienzan, aquellos horizontes
desconocidos.
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