He visto caer en la
miseria a mi nación, La caricia del dolor en los ojos de los niños,
Sus pies descalzos,
negros, manchados del carbón, Lo he visto y he sentido crecer un fulgor,
Que convierte la moral
en cenizas, consumido el amor.
También he visto, como
el hombre destruye al prójimo, enfermando su corazón,
Sabemos que la fe hace
fuerte a la esperanza, pero la esperanza puede rendirse al sosiego,
Y mi nación, que
dolor, ha caído en la miseria, ha perdido todo su color.
He llorado por la
perdida, compañeros, jóvenes que mueren sin razón,
Si, murieron por
sosiego, por la fe, de ser libres en un futuro mejor,
Porque han visto caer
en la mísera a su nación.
¿hacia dónde somos
encaminados? Somos el rebaño de un grupo opresor,
Que priva al obrero,
que privan al patrón, de la ética solo que da una mancha.
Vociferan, nos
mienten, estrangulan las venas de nuestra cultura, sus cadenas son amplias y
fuertes, es la herramienta que utilizan para censurar la desesperación, el
hambre y la libertad de expresión.
¡Que dolor! Ver caer
en la miseria a mi querida nación,
La balanza de la
justicia se ha quebrado, para el pobre hambriento no hay consolación,
No hay pan para el
viejo y para el trabajador hay desesperanza y explotación.
Con temblor en mi
mano, frente a una vela he decidido escribir, las noches se han vuelto
infinitas, ya que existen turbulencias en mis pensamientos, no es justo, los
hombres que tienen el poder, que otorga el pesar a nuestros hermanos, repletos
de paz disfrutan de su lecho, cuando su faena desgasta la vida de la nación;
como esos niños con los pies descalzos, se han convertido en ambulantes
noctívagos, no es justo, los he visto reír y derrochar tesoros , encarcelando a
quienes protestan por la desgraciada condición ¿Cómo pueden dormir?
¡que dolor! ¡Ay! Pero
que dolor, han hecho mísera a nuestra nación,
adiós, le he dicho a
muchas personas, que han partido a otras fronteras, distanciados de sus
familias, de sus seres queridos y de su honor, la desolación ¡Ay! Tan dura es
la separación, He visto también la felicidad ser remplazada por odio, y hombres
dignos juzgados de traición ¿Cuándo llegaran los vientos que se lleven las
melancolías, que traigan consigo la justicia a nuestra nación?
¡Ay que dolor, que dolor!
La mísera maldad a corrompido a mi nación.
No es justo, es
injusto, Mi arma es la pintura donde encuentro la sanación de este insomnio que
atrae mi conciencia, escribo porque es mi oración mi única protección, la
música se ha tornado oscura, en mi pensamiento habita la aflicción, no es justo
es injusto, te lo digo a ti político, rey, opresor.
Te pregunto ¿Dónde ha
quedado tu humanidad y la sensibilidad del corazón?
Te pregunto ¿has de
ver el mundo hermoso que existe en las intimidades de las floraciones, en la
suavidad del rio, y la pasión de la tierra y el cielo?
No, no lo ves, lo sé,
por eso me respondo, porque has demostrado que el oro es tu ambición ¡ay que
dolor! En tus manos está la salvación de esta tierra político, militar,
dictador, pero has decidido hundir en la miseria a mi amada nación.
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