I
“Que hermoso son los pichones, pero cuando crecen se van”
palabras de un
niño.
Yo quería ser el cielo
también quería ser el mar
me revele a contra corriente
abrazando las piedras
que chocan las aguas
yo quería ser el fuego
también quería ser la tierra
subleve mi vista, allá en la montaña
cosechando las frutas
del jardín en casa
con flamas puedo crear arte y muerte,
caminando a la punta del risco,
esa reflexión me fue eminente;
yo soy parte de la naturaleza,
soy inmortal evidentemente.
mis palabras se perpetúan
a través de la poesía
mis acciones van
al son de la música
y mi apasionado sentir
plasmado en la pintura
pero como parte de la naturaleza;
yo no puedo ser algo tan grande
ni siquiera como un pequeño lago,
porque no tengo el derecho
a una responsabilidad tan grande,
de ser aposento, de tantos pajaritos
y especies acuáticas, millones de plantas
y extraños insectos.
yo admiro al lago, y lo respeto, así como
a los bosques y selvas, el desierto y la montaña, las bellas artes son
complemento del espíritu, la naturaleza, el numen del artista, por lo tanto, le
brindo culto pintando todo lo bello que nos otorga y le demuestro mi amor
conservándola.
II
cuando el pétalo nace junto con el sol,
es como una canción hermosa, de amor,
expele belleza, otorgando a nuestra
natura, color,
sustrae de nuestro ojo, el peor dolor.
y siempre recuerda
Amar a la naturaleza te convierte en ella
en mar, cielo y tierra
Es como la felicidad despierta,
de la obra completa
eres amo, dueño y esclavo en la afrenta,
el pájaro que aletea,
la voz del rio que se aleja,
la resistencia del césped,
la antigüedad de la arboleda,
la dimensión de la montaña,
la soledad de la piedra.
nunca te ocultes ante la lluvia o de las
tinieblas,
porque en la más vacua oscuridad, la luna,
es clarividencia,
es tu vigía de la noche, aun en el día, no
se aleja,
el sol, el fuego de tus ojos, tu respirar
la tormenta.
y siempre recuerda
Amar a la naturaleza te convierte en ella
en mar, cielo y tierra.
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